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De la máquina de ranura clave para


De la máquina de ranura clave para

Cuidado, no la maltrate ni la tenga sucia. No la moje. No la golpee. No borre los archivos originales, no desinstale programas, no experimente instalando programas no conocidos (además, muchos no funcionarán en la Netbook).
El cordón es fino y resistente. Una vez perdido pie, ni con las manos libres tenía la menor oportunidad. -Todo es posible. Con la autopsia sabremos más. El juez volvió a echarle otra ojeada al cadáver.
El cadáver tiene las manos atadas en la parte anterior del cuerpo con una corbata. Su pie izquierdo conserva puesta una zapatilla y el otro se encuentra desnudo. El juez tocó el pie calzado del muerto y el cuerpo giró un poco, despacio, al extremo.
Para evitar infectar a la Netbook con virus, se debe proceder de la siguiente manera: ANTES de conectar cualquier dispositivo (Pendriver, MP3, Celular, etc. arrancar la Netbook con Linux (este sistema operativo es mucho mejor que Windows, tanto, que prácticamente no se infecta con virus).
Cor.
Si tiene clave para iniciarla, también debe tener este dato.
Quedará limpio de virus y se podrá copiar de nuevo las carpetas o archivos que se quiera. De este modo habrá menos problemas con los virus. NO CONECTAR DISPOSITIVOS ESTANDO EN WINDOWS! Cuidado con la instalación juegos.
El juez instructor era joven. Tenía el pelo escaso, revuelto y aún mojado, como la gabardina que conservaba sobre los hombros mientras dictaba las diligencias al secretario que escribía sentado en el sofá, con la máquina portátil sobre una silla.
Eso incluye los dedos sucios y el verbo fácil, buenos reflejos, paciencia y mucha suerte. También una memoria prodigiosa, capaz de recordar en qué rincón polvoriento de una tienda de viejo duerme ese ejemplar por el que pagan una fortuna.
Corso era un profesional. Por ahí. Un cliente de un cliente. Comprendo. Hizo una corta pausa, cauto. Además de precaución y reserva, cautela significa astucia. Y eso lo sabíamos ambos. Claro que -añadió- le diré nombres si usted me los pide.
Nada espectacular, me temo; sobre todo en estos tiempos donde los suicidios se disfrazan de homicidios, las novelas son escritas por el médico de Rogelio Ackroyd, y demasiada gente se empeña en publicar doscientas páginas sobre las apasionantes vivencias que experimenta mirándose al espejo.




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